En el coche autónomo, la unión hace la fuerza: así son las seis grandes alianzas automovilísticas que aspiran a ser referencia mundial

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El coche autónomo es un proyecto que requiere una inversión enorme. Hasta tal punto, que muchos fabricantes de coches han decidido juntarse con otras marcas para formar alianzas y compartir tecnología con el propósito de acelerar la adopción del coche autónomo. Estas alianzas nos anticipan cómo será el panorama del mundo del motor que se avecina para la próxima década. Unas alianzas orientadas hacia el coche autónomo pero que en algunos casos también han derivado hacia compartir tecnología para el coche eléctrico o conectado.

Acuerdos estratégicos entre empresas que en muchos casos sus sedes están separadas miles de kilómetros. Es el caso de empresas tan dispares como Uber y Toyota o Ford y Volkswagen. Mientras que todavía hay algunos fabricantes que van por libre, la tendencia imperante en el sector automovilístico es la formación de estas alianzas.

Según el Informe Global sobre Automoción 2019, ninguna de las marcas dominará la cadena de valor en solitario, aumentando la disposición a cooperar entre ellas en el futuro.


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"Una cosa está clara: ninguna empresa va a ser capaz de gestionarlo sola. Los directivos se están concienciando, el 83% de ellos asumen que con el surgimiento de nuevos modelos, las empresas deberán replantearse la necesidad de cooperación para crear un ecosistema de movilidad. La empresa que ofrezca la mejor experiencia de cliente para personas y mercancías probablemente será la propietaria de la plataforma”, afirma Dieter Becker, responsable global de Automoción en KPMG.

Marcas como Ford, BMW, Audi o Volvo tienen fijado 2021 como el año donde pondrán en marcha de manera comercial sus coches autónomos de nivel 4. Sin embargo otras marcas y analistas no son tan optimistas. Para acelerar este desembarco, como apunta Timothy Lee, la industria parece girar alrededor de cinco grandes iniciativas y alianzas.

General Motors, Cruise y Honda

Honda General Motor

General Motors fue una de las primeras marcas en fijarse en otras compañías para el desarrollo de su coche autónomo. En 2016 compró la startup Cruise por 500 millones de dólares. Una inversión para lanzar el Cruise AV, un Chevrolet Bolt modificado sin volante, sin pedales ni cualquier control manual.

Pero el proyecto no termina ahí. Honda y General Motors firmaron un acuerdo en 2018 con la entrada de Honda en Cruise a través de una participación de inicialmente 750 millones de dólares. Pero eso es solo la punta del iceberg, ya que este acuerdo de colaboración entre el fabricante norteamericano y japonés compromete más de 2.000 millones de euros durante 12 años.

Ford y Volkswagen

Ford Vw

La alianza entre Volskwagen y Ford llegó a un nivel de fortaleza que la firma tuvo que aclarar que "Ford y Volkswagen seguirán siendo competidores, ya que la cooperación propuesta no se relaciona de ninguna manera con las estrategias comerciales".

Las dos marcas oficializaron el pasado mes de enero su alianza para desarrollar vehículos comerciales ligeros para el mercado global, comercializados a partir de 2022. Además, las dos empresas han firmado un memorando de entendimiento para colaborar en la investigación y desarrollo de vehículos autónomos, servicios de movilidad y vehículos eléctricos. No hay más detalles, pero se espera que Ford utilice la plataforma de vehículo eléctrico MEB de Volkswagen.

Ford invertirá 4.000 millones de dólares hasta 2023 en su departamento Ford Autonomous Vehicles LLC, un equipo donde la participación de Argo AI, la startup de inteligencia artificial por la que Ford pagó más de 1.000 millones de dólares será clave.

En este desarrollo conjunto es donde aparecen los nombres de otras empresas como Domino's Pizza, interesada en el envío de su comida y Lyft, donde el servicio de taxis es solo una pieza del puzzle que quiere armar Ford.

Toyota, Uber y Volvo

En agosto del año pasado, Toyota anunció una inversión de 500 millones de dólares en Uber, que compartirá su tecnología con la de los vehículos de la marca nipona. Uber combinará su sistema de conducción autónoma con la tecnología Guardian de Toyota, pero no estará solo.

En la alianza se encuentran también compañías como Denso y Softbank, quienes también participaron con otros 500 millones de dólares en la ronda de financiación de Uber.

Excited to announce Toyota, Denso and the SoftBank Vision Fund are making a $1B investment in @UberATG, as we work together towards the future of mobility. pic.twitter.com/JdqhLkV7uU

— dara khosrowshahi (@dkhos) 19 de abril de 2019

Adicionalmente, Uber ha mantenido relación con Volvo desde 2016. Un trabajo conjunto que se ha traducido en el prototipo de Uber de conducción autónoma basado en el Volvo XC90.

Hyundai, Fiat Chrysler y Aurora

Yandex

Imaginad a Uber, Google y Tesla trabajando juntos en el coche autónomo. Es la imagen que intenta transmitir Aurora Innovation, una prometedora startup con 250 empleados y creada por tres expertos del sector. Ni más ni menos que Chris Urmson, jefe del proyecto de coches autónomos de Google, Sterling Anderson, director de producto de Tesla que ayudó a crear Autopilot y Drew Bagnell, miembro fundador del Advanced Technologies Group de Uber.

Claro está, tanto talento está atrayendo las miradas de los grandes fabricantes tradicionales. Entre ellos la propia Tesla, compañías como Amazon y recientemente Hyundai y Kia Motors, quienes invertirán más de 600 millones de dólares en la compañía para aprovechar su desarrollo en coches autónomos. Pese a que para finales de este año trabajan junto a Yandex, el Google ruso, en otro sistema de coche autónomo.

Aurora había recibido también la atención del grupo Volkswagen, pero después de aliarse con Fiat Chrysler el fabricante alemán ha decidido cortar su relación. Sin duda una consorcio interesante que habrá que ver cómo evoluciona y si finalmente consigue rivalizar con el resto de grandes alianzas.

Waymo, Jaguar, Renault, Nissan y Mitsubishi

Waymo Nissan Renault

Waymo es la división de Alphabet especializada en coches autónomos. Se trata de uno de los proyectos más avanzados, hasta tal punto que sus rivales aceptan su retraso en comparación.

Los coches autónomos de Google han firmado acuerdos puntuales con Jaguar Land Rover y Fiat Chrysler para utilizar sus vehículos, aunque no hay ningún acuerdo con estas marcas para compartir tecnología. Una alianza para la que también participa Walmart en un intento de plantar cara a las entregas de Amazon.

Sin embargo las marcas que hasta la fecha se han mostrado más interesadas en formar una alianza con Google han sido Nissan, Renault y Mitsubishi. La alianza franco-japonesa vive momentos convulsos pero pese al interés en Uber, Amazon y Alibaba, los coches autónomos de Waymo siguen siendo los mejor posicionados para formar una de estas grandes alianzas.

BMW y Daimler

Bmw

Además de unir fuerzas en movilidad compartida y coche conectado, los dos grandes fabricantes alemanes han anunciado que desarrollarán conjuntamente la próxima generación de tecnología de conducción autónoma de nivel 4 en autopista y de asistentes de ayuda a la conducción, para mediados de 2020. Se trata de una alianza a largo plazo pero no exclusiva, ya que también están en busca de nuevos socios.

No es la primera vez que los dos fabricantes trabajan conjuntamente. Recientemente han anunciado importantes cambios en MyTaxi y sus servicios de movilidad, mientras que en en 2015 compraron por 2.500 millones de euros la compañía de cartografía digital Here Technologies.

Previamente, BMW anunció una alianza con Intel y Mobileye para incorporar sus chips en los futuros coches autónomos. Además de tener una alianza paralela en lo relativo al software con Baidu para el desarrollo de los sistema de búsqueda.

Otras alianzas y fabricantes de coches que van en solitario

Audi Huawei

El coche autónomo se presenta como el gran campo de batalla en el sector automovilístico para la próxima década. Además de los fabricantes tradicionales, marcas como TomTom, Samsung, Microsoft o Nvidia también están trabajando para expandir su negocio al terreno del motor, aprovechando las nuevas oportunidades que trae el coche autónomo.

Otro fabricante que podría aterrizar con una fuerte apuesta es Huawei. Según podemos leer en Financial Times, el gigante chino podría aliarse con Volkswagen y Audi para presentar su propio coche autónomo. Un vehículo que aprovechase sus desarrollos en telecomunicaciones e inteligencia artificial.

Según las declaraciones de Mr Dang, un alto directivo de Huawei, "Según tengo entendido, estamos trabajando juntos para tener un automóvil que se lanzará en el año 2021 o 2022 utilizando estos componentes de conducción autónoma. Esto será en China, pero no solo en China. . . También estará en Europa".

Otros fabricantes como el grupo francés PSA también llevan años investigando en materia de conducción autónoma y desarrollando su propio sistema pilotado. En el caso de Peugout, en 2017 se anunció una colaboración estratégica con el especialista nuTonomy.

Tesla


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Más allá de estas grandes alianzas también hay marcas como la Tesla de Elon Musk que llevan años desarrollando su sistema propio de conducción autónoma. Una compañía que sin contar con el apoyo de otras grandes marcas tiene puesto 2020 como el año en que sus coches de conducción autónoma estarán preparados e incluso podremos dormirnos mientras el coche conduce por nosotros. Una promesa para finales del año que viene que por el momento se antoja bastante difícil de asimilar.

Tampoco hay que descartar a Apple, quien se encuentra enfrascado en su proyecto Titán y posee la segunda mayor flota de coches autónomos. Una fuerte inversión en automatización y machine learning para el coche que sin embargo ha sufrido importantes reestructuraciones.

Y pese a todo, incluso la propia Apple se ha aliado con otro fabricante como es Volkswagen para desarrollar una flota de lanzaderas autónomas eléctricas para trasladar a sus empleados en el Apple Park. Porque cuando hablamos de un proyecto de tanta envergadura como el coche autónomo, toda innovación y tecnología es bienvenida.

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Tras cinco temporadas, ‘Black Mirror’ necesita unas vacaciones y buscar nuevos terrores e inquietudes

A mediados de los ochenta, la humanidad vislumbró el fin de los tiempos. Con apenas dos meses de diferencia, James Cameron y Michael Crichton estrenaban 'Terminator' y 'Runaway: Brigada especial', dos pesimistas relatos sobre el futuro que nos tocaría vivir en compañía de mentes artificiales ideados para hacernos la vida más fácil pero que, en un momento de flaqueza, lo único que hicieron sencillo fue exterminarnos a todos. Entre los dedos de las manos Por desgracia, lo único que la industria del entretenimiento sacó en claro de esos dos títulos, más allá de los peligros letales de las inteligencias artificiales es que no hay nada con más filón que un cíborg. Sería Richard Stanley con su película de culto 'Hardware: programado para matar' quien mejor entendería el verdadero peligro. Tal vez aquella coproducción entre Reino Unido y Estados Unidos fuera un punto de inflexión en el Charlie Brooker de 1990. Primero en Channel Four, donde debutó en la ya lejana navidad de 2011 con un formato de tres episodios autoconclusivos e independientes, y luego en su salto al streaming mainstream de Netflix, la paranoia de Charlie Brooker nos hizo reflexionar con su sombrío y descorazonador mensaje neoludita. Unas veces más afortunado o más certero, el inicio de 'Black Mirror' fue un gran aviso sobre el peligro de la tecnología. Pero como decía Penélope Cruz en 'Todo es mentira', no todo puede ser perfecto, y al igual que la tecnología se nos iba de las manos en la ficción distópica que proponía este "pirado" británico, la calidad de las propuestas se vio mermada en favor de la productividad. En Xataka "Si buscas un teléfono que refleje tu personalidad, estás enfermo": así es Charlie Brooker, la mente tras 'Black Mirror' Brooker, artífice de casi la totalidad de píldoras, pasó de tener todo el tiempo del mundo a tener unos plazos mucho más cortos para crear sus locuras y, además, multiplicar la producción. Y eso no hay cerebro de artista que pueda salvarlo. A pesar de que su paso a Netflix nos ha dejado títulos notables, como 'MetalHead' o 'Black Museum' (o el 'San Junipero' ese que tanto os gusta), lo cierto es que la serie y su espíritu ácido han ido disminuyendo hasta hacernos caminar en círculos en el mismo laberinto una y otra vez. Con tanto microchip en la sien uno ya no es capaz de diferenciar 'The Entire History of You' de 'Arkangel'. Del bisturí a la brocha gorda Durante sus dos primeras temporadas, no lo olvidemos, también hubo altibajos. Si 'The National Anthem' fue una excelente llamada de atención para desviar nuestra mirada a ese interesante experimento, 'Fifteen Million Merits' o 'The Waldo Moment' eran propuestas mucho menos interesantes. Lógicamente, capitulazos como 'White Bear' o 'The Entire History of You' sí supieron inquietar y hacernos pensar sobre nuestro día a día. En Espinof Todos los episodios de 'Black Mirror' ordenados de peor a mejor El salto al mainstream y doblar la producción tuvieron sus consecuencias, y no tardamos demasiado en empezar a pagarlas. El certero debut en Netflix con 'Nosedive' fue diluyendo la magia que prometía a través de episodios algo más vulgares que derivaron en dos de los capítulos más aburridos de su legado: 'Men Against Fire' y 'Hated in the Nation', dos propuestas mediocres con fantasías más dignas de un telefilm de SYFY que del prestigioso origen de 'Black Mirror'. Como si alguien se hubiera dado cuenta del bajón, la cuarta temporada mejoró y supo repartir méritos de manera más regular y consistente, a pesar de que la amenaza tecnológica ya caía en lo fácil. 'USS Callister' es un episodio francamente memorable, pero parece salido de otra serie más sencilla. Por su parte, 'Arkangel' y 'Crocodile' sufrían de ese mal conocido como "soy incapaz de diferenciar uno del otro" que tanto acusa la serie cuando se encuentra en horas bajas, algo que supo solucionar en una excelente tripleta final con 'Hang the DJ', secuela espiritual de la historia de tu vida; 'Cabeza de metal', el episodio que, por qué no, demostraría que Brooker sí entendió la película de Richard Stanley y el cierre más autoreferencial imaginable con 'Black Museum', otro de los grandes episodios de la serie. Parece mentira que aquella puya sutil (aunque farragosa) que fue la primera temporada de la serie haya derivado en explícitas puestas en escena que bordean el ridículo más allá de ser una mejor o peor idea. Algo que se lleva la palma en el primer episodio de la quinta temporada, 'Striking Vipers', un muy poco sutil ejercicio en las antípodas de 'Moonlight', por poner un ejemplo. Digamos que aplicar la narrativa del juego de combate no era la mejor opción. Más chips en las sienes y un mensaje un tanto difuso para venir de parte de alguien que conoce los videojuegos y que se dio a conocer escribiendo sobre ellos en prensa escrita y televisión. Pero lo peor de todo no es la flojísima premisa, con un punto de partida naíf y desfasado, lo peor del episodio tampoco es lo blanda que resulta la amenaza artificial: lo peor de todo es que resulta horriblemente previsible. 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